Escapada desastre a Marruecos 2017

Bueno aunque el título suene un poco mal, de todos los momentos hay que sacar cosas buenas, así que aquí os dejo el resumen del último surftrip.

Publicado: 2017-12-31 09:50:00

Así comenzaba mi post en Instagram hace unos días:

Surftrip de fin de año a Marruecos!

Lo que iba a ser una escapada de 10 días a Agadir, al final se queda en un breve surftrip por el norte de Marruecos. Las previsiones dan bastante tamaño para esta próxima semana, así que cruzaremos los dedos para que no suba demasiado...

Hoy 26 de diciembre de 2017, salí de Algeciras dirección Tanger con mis amigos Jesús, Javi y Joselu. Un día feo y lluvioso nos acompañaba, pero bueno, es la época y tiene que llover (el campo lo necesita), además, la lluvia no nos iba a quitar las ganas de surfear.

Esperando en el puerto de Algeciras

Después de una hora y pico de viaje, y con el mar bastante en calma llegamos a Tanger. Tras volver a subir al coche, llegamos a la frontera con todos nuestros papeles y nuestros pasaportes en regla, o eso creíamos, el titular del coche no coincidía con el tomador del seguro... problema. La frontera en Marruecos, al menos bajo mi experiencia, es muy caótica, hay personal civil y policías mezclados que se te acercan y piden la documentación del coche, de los viajeros... Nunca he tenido muy claro qué hace cada uno allí, ni a quién hay que darle los papapeles para que todo sea más rápido. En fin, que como suele ocurrir en el país vecino, tras un rato de espera y algún que otro mareo de la autoridad, nos dejaron ir.

El viaje comenzaba con anécdota, pero no iba a quedar ahí! Tras salir de Tanger paramos a comer en un área de servicio. Marruecos sigue manteniendo sus tradiciones y en lo que se refiere a comer no iba a ser menos, así que en la cafetería de la gasolinera pudimos pedir un par de tallines. Es muy curioso, es como si en una gasolinera española te preparan un plato de migas. La comida estaba muy buena, algo más cara que en los restaurantes o bares de los pueblos más al sur, pero aún así más barata que en España. Con la tripa llena y con ganas de llegar a nuestro destino nos pusimos de nuevo en marcha.

Tallín de verdura en Tanger

Después de un rato de charlas y anécdotas, Joselu y yo nos quedamos fritos. Al rato cuando ya llevabamos unos 150km, Jose se despertó y con un "illo, illo, illo, la he liao" nos comentó que se había dejado el movil cargando en la estación de servicio a la salida de Tanger... y claro, como buenos amigos, y tras el cachondeo propio de la situación decidimos volver en busca del teléfono perdido! Pensamos en llamar por teléfono a la gasolinera pero no teníamos forma de localizarla, así que volvimos sobre nuestros pasos para dar con ella. Una hora y pico después y ya anocheciendo encontramos el sitio, y por suerte también el teléfono!

Victoria!


De nuevo nos poníamos en carretera dirección Kenitra, esta vez sin más incidentes.

Hacía 8 años que no visitaba Mehdia, y aunque ha crecido y están arreglando el paseo marítimo y algunas carreteras, sigue siendo un pequeño pueblo costero de Marruecos. Obviamente para gustos están los colores, pero para mí sigue pareciéndome un poco abandonado.

La primera noche la pasamos en el surf house de nuestro amigo Bundieme, Boomy Surf Camp. Es un pequeño hostel a 3 o 4 calles de la playa, es bastante sencillo, pero tiene su rollo, con muchas tablas de surf antiguas colgadas por todas partes, un buen sitio si vas de paso y quieres estar rodeado de ambiente surfero. La noche con desayuno cuesta 120Dh (12€).

Después de cenar en el salón/cocina del surf camp, nos acostamos deseando que la tormenta que nos había acompañado durante el viaje pasara y tuvieramos un buen día a la mañana siguiente. Pero no fue así,  y al despertar comprobamos que seguía lloviendo y que el viento había aumentado. Sin perder la esperanza, nos acercamos a una pequeña tienda cerca de la playa para desayunar y ver cómo se encontraba la playa. Mucho temporal, el mar super desordenado y realmente sin mucho tamaño... así que mientras desayunábamos una tortilla con queso y especies en un pan de Marruecos decidimos ir hacia el norte tratando de encontrar algún spot más decente.

A media mañana y tras recoger tablas y maletas salimos de Mehdia, nos habían comentado que tal vez más al norte pudiéramos encontraralgo más resguardado. Así que 130km después llegamos a Larache, una ciudad bastante grande y como es normla en marruecos, muy bulliciosa. Salimos de Larache y nos dirigimos a las playas del norte, tras un rato investigando la zona, nos dimos cuenta de que la situación era la mismo, el mar estaba tocado de viento y no se veía ningún lugar donde poder surfear. Así que decidimos volver y paramos a algo comer en el centro, al menos los tacos y bocadillos de pollo al estilo marroquí nos hicieron olvidar durente un rato que en dos días aún no habíamos mojado nuestras tablas.

Después de comer vimos de nuevo la predicción, parecía que el viento caía un poco, así que decidimos volver a ponernos en marcha para investigar y surfear algo!

Larache desde la playa

Pero no, Neptuno no estaba dispuesto a recibirnos en su casa.

The Search

La búsqueda continuaba...

Aunque nos tomábamos las cosas con humor y el viaje con amigos siempre es divertido, las opciones se iban agotando y nuestra paciencia también. Nueva reunión de pastores y nuevo viaje más al norte para encontrar algún spot dónde meternos. Próxima estación, Asilah.

Viendo que el por el Atlántico bajaba el Huracán Bruno decidimos movernos a una zona más cercana al estrecho, así que casi 50km más al norte llegamos a Asilah, un bonito pueblo, personalmente de los más bonito que he visto en Marruecos. Allí nos alojamos en Mia Surfhouse, un hostel muy bonito, moderno y limpio gestionado por personal joven, en este caso una chica de Francia, un chico de Chile y otra chica de Italia.
Asilah es bastante pequeño y el hostel está bastante cerca de la playa. Mis amigos ya habían estado allí, así que decidimos pasar la noche para probar suerte al día siguiente. Ese día visitamos la medina, muy cuidada con muchas tiendas de artistas, pinturas por las paredes, pequeñas ventanas por todas partes, arcos y con una mezcla interesante de architectura árabe y europea. Un sitio muy recomendable!

Tras terminar el paseo paramos a cenar en Dar Maghrebia, un restaurante regentado por una española que está en el centro de Asilah y que pone una comida tradicional muy buena y además, como suele ocurrir en el país vecino, muy económica.

Después de cenar y del típico té marroquí nos fuimos a dormir cruzando los dedos para ver qué encontrábamos el día siguiente.

El alojamiento en Mia Hostel es muy barato, por 110Dh (11€) tuvimos dormimos en un un cuarto con literas, muy cómodo, y desayunamos pan, dulces, café... Así que si pasáis por aquí, es un sitio genial para descansar.

Última mañana en Marruecos, sí, última porque nos levantamos, fuimos a la playa y el mar estaba igual, viento, viento y más viento, y nada surfeable. Tras hablarlo durante un rato y ver que nos habíamos quedado sin opciones, decidimos volver. Habíamos puesto todo de nuestra parte, habíamos hecho muchos kilómetros y buscado opciones por todas partes, pero esta vez el mar no estaba de nuestro lado. Tocaba regresar a España y comerse las uvas con amigos y familia.

Por suerte el paso de vuelta por la frontera de Tanger fue rápido y sin ninguna complicación. En una hora y pico estábamos en casa.

En fín, como poadrás ver en este post, más que un surftrip hemos tenido un viaje culinario, hemos probado muchos platos en varios sitios de Marruecos, hemos disfrutado de la compañía de los amigos y nos hemos vuelto con ganas de surf de mucho surf, pero bueno nos queda el consuelo de saber que estamos cerca, y que la próxima vez tendremos más suerte!

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